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martes, 11 de septiembre de 2012

Turquía (part three): lo mejor de Pamukkale y Éfeso. El final del viaje

Aquí terminó nuestro viaje, en la costa del Egeo y viendo "piedras", algo que realmente nos encanta. Hierápolis y Éfeso nos dejaron con ganas de más, pues Turquía es uno de los países con mayor cantidad de yacimientos arqueológicos, entre ellos Troya, Pérgamo... esos quedan para viajes futuros, que los habrá.


 Entrada a las ruinas de Hierápolis.
Ciudad fundada por los romanos sobre un manantial de aguas termales y que estuvo habitada hasta el siglo XIV, en que fue abandonada debido a la cantidad de terremotos que asolaban la región. Su teatro podía albergar a cerca de 10000 personas, por lo que se calcula que el número de habitantes seria de 100000 en su mayor época!


Suelo de aspecto lunar en Pamukkale.
Pamukkale significa en turco "castillo de algodón", que es lo que parece este montículo calcáreo desde los alrededores. Se formó a partir del calcio que emana con las aguas termales y al depositarse da lugar a estas formas blancas. 


Vista de Pamukkale desde la terraza del hotel donde nos alojamos. Sobre el "castillo de algodón" se asentó la ciudad de Hierápolis, más o menos donde se pueden ver los árboles en la cima.
Con el auge del turismo en los años 70 se construyeron en esa misma cima complejos hoteleros que acabaron por deteriorar el yacimiento, que llegó a peligrar. Por ello hoy día no dejan bañarse en las pozas que forma el agua al emanar, pero gracias a la inteligencia de algunos, los hoteles se derribaron y parte del "castillo de algodón" fue blanqueado de forma artificial, pues las aguas residuales de los hoteles las habían echado a perder.
Hoy es Patrimonio de la Humanidad, y uno de los lugares con más encanto del viaje.


 Ciudad de Éfeso, Biblioteca de Celso.
Fachada monumental que deja sin palabras a cualquiera. Hoy día está muy reconstruida, pero pienso que la reconstrucción ha sido muy acertada. Es una de las pocas bibliotecas de época romana que se conserva, y fue proyectada para albergar 12.000 rollos!!
La ciudad de Éfeso fue muy importante como puerto comercial, pero el río Meandro que desembocaba en él lo fue llenando de lodos que lo alejaban de la ciudad. Los sucesivos emperadores drenaron los fondos, reforzaron los muelles... pero finalmente se abandonó.
Las ruinas con increíbles, cómo seria la ciudad...


Gran teatro de Éfeso, magnífico y enorme. Su capacidad era de 25.000 personas, lo cual hace imaginar la población que tuvo Éfeso en su época de esplendor. La vía que discurre hacia el fondo, llegaba al mar, al puerto de la ciudad. Y muy al fondo se adivina el Mar Egeo. Magnífica la estampa, pero aun más magnífica la acústica del teatro, donde aun hoy en día se realizan representaciones y conciertos, al estilo del teatro Romano de Mérida.



Ulucami en Bursa. Interior de una mezquita, la más antigua de cuantas vimos en este viaje (1399), anterior a la toma de Constantinopla por los Otomanos. No sigue el modelo de Santa Sofía, lo cual la hace muy especial, y en ella los hombres, sobre todo, se reúnen para rezar, leer, charlar, arreglar el mundo...


Limpiabotas en Bursa, una de las cinco ciudades más importantes de Turquía, no tan bonita como Estambul ni tan grande, pero quizá más libre de turismo y más auténtica, más tradicional. El hombre estaba preocupado por la economía... qué diría ese periódico de España?


Baklavas en el escaparate de una pastelería de Bursa. Son el postre por excelencia de Turquía, hecho a base de hojaldre, almendra, miel y pistacho! Están buenísimos, no dejéis de probarlos si vais.

La última noche volvimos a Estambul para coger un avión al día siguiente, y volvimos a maravillarnos con su gente y sus sabores. La cámara la dejé en el hotel, decidí grabar en la mente las últimas impresiones, y quedan para mi.

Hace ya más de un mes que volvimos y aun me sonrío al pensar en las anécdotas del viaje. Pasamos mucho calor, hicimos miles de horas en autobús, dormimos poco...pero valió la pena. Las 800 fotos que me traje lo corroboran. 

Turquía es un gran país. No os lo perdáis!

lunes, 10 de septiembre de 2012

Reencuentros y sorpresas

Me han encantado los reencuentros de este fin de semana. Y las sorpresas!

Me reencontré con Madrid y con su ritmo imparable y sus calles llenas de gente. Sigue siendo la gran ciudad de la que me fui corriendo hace siete años, que te abruma por su tamaño y por el silencio de la gente en el metro. Los contrastes entre riqueza y pobreza, los neones en la Gran Vía, el tráfico que no para...



Me reencontré con el Thyssen, que sigue igual, hasta el mismo olor al atravesar la puerta. Con Hopper y su Habitación de hotel, y  muchas obras más que quizá por ser tan esperadas me ofrecieron menos de lo que quería...

Me reencontré con el Prado y con la Infanta Margarita, que sigue contemplando el paso de miles y miles de admiradores cada día, sin inmutarse. En la misma sala a la que voy casi a ciegas... después de saludar a Van der Weyden y su Descendimiento, al Jardín de las Delicias y a la Fragua de Vulcano. Son mis imprescindibles. Y a Rafael, por supuesto.


Y sin esperarlo hubo también sorpresas, por eso fueron sorpresas.
Nos adentramos una vez más en las entrañas del edificio de Caixafórum en el Paseo del Prado, una joya arquitectónica que vale la pena ya por sí misma. Y dentro nos esperaba William Blake y todo su universo mitológico, viejo conocido pero desconocido al tiempo que nos atrapó, en una exposición muy amplia y muy   organizada que, siendo de entrada gratuita no tiene nada que envidiarle a la del Thyssen. Es más, me pareció mucho mejor.
William Blake fue pintor, poeta y místico británico, que no puso vivir de su arte, pero que dejó una increíble colección de dibujos, grabados y poemas, siendo lo más conocido las ilustraciones de la Divina Comedia de Dante. Su arte se basó en su propia idea del mundo, de la religión y de la poesía de Shakespeare, ilustrando incluso la Biblia o el Libro de Job. Se le considera uno de los mayores artistas británicos de la historia.

W. Blake: Satán en su gloria original
 Aquí una imagen de una de sus láminas, donde representa a Satán antes de ser expulsado del Paraíso, cuando todavía era un ser divino y poderoso, y gozaba de los favores de Dios. 

Retrato de William Blake
Y aqui el bueno de Blake, a quien no pude evitar comparar con Goya (por el parecido y porque murieron con un año de diferencia) y maravillarme de lo distinta que puede ser la visión del mundo de un pintor de corte y un poeta bohemio, viviendo en el mismo momento de la Historia.

Blake: La escalera de Jacob
Blake: Creación de Eva

Me dejé sorprender por la comida de un restaurante hindú en Lavapiés, rodeada de gente interesante con vidas muy dispares.

Me sorprendí corriendo bajo la lluvia de un tormentón de verano, tomando algo en un pub de Malasaña, o disfrutando como una enana de un helado y una buena conversación en los jardines de la Plaza de Oriente.


Mañana me reencuentro con el lunes. Toca volver a empezar!

jueves, 23 de agosto de 2012

Turquía (part two): lo mejor de Capadocia


Museo al aire libre de Göreme, Patrimonio de la Humanidad desde 1985.

Se habla de museo al aire libre porque está compuesto por una serie de construcciones excavadas en la roca, de la época de los primeros cristianos que huyeron del imperio tras la muerte de Jesucristo. Esto, unido a la propia erosión de las piedras por el agua y el viento, conforman un paisaje inigualable!


Mirador en Uçhisar. Las casas excavadas en la roca de nuevo, conformando un paisaje único. La omnipresente bandera turca a la derecha (y también en la roca más alta) y la pandilla de españolitos muertos de calor allá abajo, contemplando la maravilla.
Este tipo de casas se encuentran por toda la región, y algunas de ellas siguen habitadas hoy.
La foto la saqué desde el chiringuito de entrada al recinto, donde sonaba una música hermosa, muy hermosa que me gustaría que pudierais escuchar... yo aun la escucho...!!


Mi homenaje particular al cold orange juice que puedes escontrar en cualquier rincón de Turquía, por lo menos de la turística, y que se merece un monumento. Con esos calores, son el mayor placer del mundo a cualquier hora, te lo exprimen en el momento y saben a gloria!

Este lo cogimos a la salida del museo de Göreme, por 8 liras (4€), sin saber que a dos pasos, en el siguiente chiringuito, costaba 3. Pero qué caray!, estábamos de vacaciones...!!


Chimeneas de Hadas (1y2) 
Se encuentran dispersas por toda la región de Capadocia y no son otra cosa que el resultado de la erosión del agua y el viento sobre rocas blandas volcánicas. Son uno de los mayores atractivos turísticos de la zona y en esta zona constituían casi un parque temático...




Aquí comienza la mayor aventura del viaje: el viaje en globo por la Capadocia.
Nos lo llevaban ofreciendo desde el día anterior. Y cuando decidimos apuntarnos, pensábamos que era mucho gasto, que todo es negocio en este tipo de viajes... pero sabíamos que no ibamos a tener muchas más oportunidades de contemplar semejante paisaje desde las alturas, y al amanecer, así que pagamos los 150 euros por cabeza al llegar al hotel, sin remordimientos.
La primera salida hubo que suspenderla, porque aquel día, en la Capadocia, se levantó viento y se puso a llover, algo que debe de ocurrir ¿dos veces al año?. Está claro, llevábamos la nube encima...
A la mañana siguiente nos despertaron a las 4 de la mañana y a las 4:50 nos recogieron en la puerta del hotel    en una furgoneta de Atmosfer Ballons, y nos llevaron a una llanura donde ya estaba el globo empezando a hincharse, tendido en el suelo. ¡Era descomunal! Mientras se hinchaba y se ponia en pie, nos ofrecieron, con la amabilidad propia de los turcos, unos cafés y unos bollos, que a esa hora de la mañana aun no amanecida, y con el fresquete, se agradecieron inmensamente.
Cuando el globo estaba ya en vertical, apenas 15 minutos después, comenzamos a subirnos, a una cesta enorme y muy sólida, los 20 que eramos. Sí, 20, os podeis imaginar el tamaño del conjunto...

Y sin apenas darnos cuenta, comenzó a subir, silenciosamente... y comenzó la aventura.
Cientos de globos surcando el cielo, debajo la meseta, las Chimeneas de Hadas, en el horizonte el amanecer... todo un espectáculo... Aquí os dejo lo mejor:








Y aquí, mi compi de piso y yo, a las 6,30 de la mañana, con la mayor cara de felicidad del mundo después de semejante experiencia, que recomiendo a todo aquel que pase por la Capadocia sin ninguna duda. Es magia, es ilusión y sobre todo es precioso, único.

¡No creo que lo olvidemos nunca!

Ese mismo día, nos pusimos en marcha hacia la siguiente etapa del viaje: Pamukkale y Éfeso.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Cosas, vértigos y Apophis

¿Sabeis esa sensación de vértigo que llega cuando tienes mucho trabajo y eres consciente de que no te va a dar tiempo? Me siento como cuando tenía un examen en el cole, y el día anterior me ponía ante el libro y me daba cuenta de que iba a tener que quitarle horas al sueño para poder mirarlo todo una vez por lo menos...

Vértigo. Y cansancio...

Pero el verano ha dejado de ser verano, parece otoño auténtico, y eso ayuda, porque quedarse en casa en pleno verano siempre es una obligación muy dura...

De la silla a la mesa para comer. De la mesa a la silla y de noche un poco de televisión que acaba siendo libro o internet, porque en la caja tonta NUNCA ponen nada que se pueda ver. 
Aunque mi hobbie favorito últimamente es ver y rever las fotos del viaje. Qué pais tan auténtico es Turquia! No sé si todo el mundo viajará por el mundo con la misma curiosidad que yo. Memoricé el mapa antes de coger el avión, sabía perfectamente lo que íbamos a ver y lo que nos íbamos a dejar atrás (Pérgamo, Troya...)

Ruta aproximada de nuestro viaje, pero al revés: Estambul-Capadocia-Konia-Pamukkale-Efeso-Bursa-Estambul

Sabíamos que la frontera con Siria es importante, que es una zona del mundo que sale todos los días en los telediarios... y la verdad es, como me dijo alguien este fin de semana, que "nunca más volverá a serte indiferente. Cualquier noticia que oigas, cualquier imagen... te interesará".

Y es que creo que he descubierto un país apasionante. No tenía ni idea de que fuera así, y sé que si vuelvo volverá a sorprenderme. Y desde que he vuelto de este viaje, algo ha cambiado en mi forma de ver el mundo: ¡¡¡quiero más!!!. Ese es el resumen. Viajar es adictivo, estoy empezando a darme cuenta. Hasta ahora había visto ciudades occidentales, por decirlo de alguna manera, completamente europeas, que al fin y al cabo, no se diferencian mucho de mi propio mundo, salvo por las cosas obvias, claro.

Londres, me encantó, y los británicos son gente con una filosofía de vida que me enganchó. París es un monumento toda ella, y Roma y Florencia son increíbles. Pero esto ha sido diferente: si no has visto Estambul, no puedes decir que conoces Europa. Porque es lo más diferente, es la ventana al resto del mundo, es darte cuenta de que el mundo está lleno de cosas diferentes... y de que quiero conocerlas todas!

Por eso ya estoy abriendo el atlas a ver a donde me lleva el siguiente avión. Aunque volar me de cada vez más repelús... Hay para elegir... 

Y para ello, mañana tengo mucho que madrugar y que trabajar, aunque sea festivo, porque el mundo me espera... al menos hasta el 2036, luego quién sabe! Lo sabíais?

Se llama Apophis y pasará "rozandito" nuestro planeta allá por el 2036. No es que vaya a chocar seguro, pero es una posibilidad. Y si ocurre, pasaremos a formar parte de los museos como los dinosaurios.

Tendré que darme prisa en conocer el mundo antes de que se volatilice...no? 

Feliz día festivo!

jueves, 9 de agosto de 2012

Turquía (part one): lo mejor de Estambul




Divanyolu Cadesi: la calle por donde transcurre la linea de tranvía que articula todo el centro histórico,  con mucha vida y monumentos a ambos lados: la columna de Constantino, pequeñas mezquitas, fuentes monumentales. Y puestos de fruta y de comida la mar de vistosos! Al llegar al final... Santa Sofía y la Mezquita Azul!



Santa Sofía (2 fotos), inmensa, majestuosa. Conociéndola desde que estudie COU, soñaba con verla... y de tanto verla en los libros casi era una vieja conocida. Y creo que precisamente por eso me emocioné tanto. Dicen que cuando Justiniano la vio en pie por fin, exclamó: "Salomón, te he vencido". Y no me extraña!




Cisterna Basílica (Yerebatan Sarayi), enorme depósito de agua, subterráneo, construido en época bizantina por Justiniano y que originalmente era tres veces mayor de lo que se ve hoy. Está formado por columnas de 8 metros de altura que sostienen una bóveda de cañón. El efecto de luces y el sonido del agua la hacen incomparable. Y se está muy fresquito en verano!!!


La Mezquita Azul o Sultan Ahmet Camii.
Santa Sofía nos había impresionado por su arte, pero es un museo hoy en día. Las mezquitas en cambio están vivas, la gente entra y sale de ellas como de su casa, son un centro de reunión y de rezo a cualquier hora del día, y eso les da vida.
Al entrar hay que descalzarse, y en mi caso, tapar la cabeza y los hombros con un pañuelo, que ellos mismos te proporcionan si no tienes. Y ya está! Puedes estar allí dentro admirándola el tiempo que quieras, y seguro que no te aburres.
La Azul recibe este nombre porque está decorada en su interior con 21.043  azulejos azules de Iznik, que la hacen única. Además, las vidrieras de las ventanas también son de tonos azules, lo que hace que a primeras horas de la mañana o a las últimas de la tarde la luz dentro sea también azul. Una maravilla!



Abluciones antes de entrar en otra mezquita, mimetizándonos con el ambiente.
En la antigua iglesia de San Sergio y San Baco. Después nos tomamos algo fresco a la sombra del jardín que tiene delante, amueblado con mesitas y sillones al aire libre para descansar ... todo muy auténticamente estambulita, y sin apenas gente, ruido ni turistas... una gozada, muy muy recomendable!!


Bazar de las Especias, o bazar egipcio, un lugar lleno de olores, sabores, colores... todos flotando en el aire para que los degustes. Los de los puestos te llaman para que les compres, y pruebes... y si no te das cuenta ya te están pesando una bolsita de delicias turcas o frutas deshidratadas... lo que quieras!


Dos imágenes de la ciudad desde el Bósforo. Cogimos un barco para hacer un crucerito de dos horas de ida y vuelta por el Bósforo, al atardecer, y creo que fue la mejor hora que podíamos elegir. Fuimos de día y volvimos de noche, y ya veis que fue espectacular. 
Arriba el perfil de la Torre Gálata desde el Bósforo, y abajo el puente del Bósforo o puente Atatürk, que une Asia con Europa y que es el cuarto más largo de Europa y el séptimo del mundo! Otra maravilla!




Té turco en el puente Gálata. Al fondo la Mezquita Nueva. Uno de los mejores momentos de los dos días en la ciudad.


Recogimiento en Süleymaniye Camii (Mezquita de Solimán). Esta mezquita está situada en una zona más alta, dominando la ciudad, y me resultó muy majestuosa. Y enorme! Inevitable pensar que más o menos mientras Solimán levantaba esta mezquita, Felipe II hacia lo propio con el Escorial... inevitable comparar.


Bazar de los libros.
Último rincón del Gran Bazar, que si no lo buscas no lo encuentras. Es un pequeño rincón entre calles, y entre el Gran Bazar y la mezquita de Beyazit (Beyazit Camii), con mucho encanto, libros, gatos y banderas turcas, y muchas posibilidades fotográficas!

En fin, que Estambul es una ciudad increíble, occidental pero oriental al mismo tiempo, con hermosas mezquitas, y rincones por descubrir. Mientras te pierdes por sus calles parece que sientes la Historia con mayúsculas bajo tus pies. El aire huele a especias, a salitre y a pescado y los gatos campan a sus anchas por las calles, y se dejan acariciar. 

Además de todo eso, la gente es otro ingrediente imprescindible. ¡Adoro a los turcos! Son amables, risueños, a la primera de cambio se ofrecen para ayudarte si te ven perdido, y es muy fácil mantener una conversación con ellos, en inglés, claro. Me sorprendió un chico con el que hablamos en esos días, que nos dijo que Turquía no quiere entrar en la Unión Europea, que están mejor así, sobre todo viendo cómo está España. Era de Capadocia, otro rincón de ensueño que contaré otro día, y nos recomendó probar la carne de su tierra. Otro nos contó las bondades del Ramadán, como época de purificación y también, según él, como la mejor forma de mantener la linea. "Tú has visto muchos musulmanes gordos?", dijo. Son felices, esa es la idea con la que vuelves de allí.

Es una ciudad muy segura, en ningún momento tuve miedos como los que me asaltan en ciudades como Madrid, o Londres. El metro y el tranvía funcionan muy bien, hay un guardia en cada estación, y con la amabilidad que los caracteriza es casi imposible perderse. Y al ser verano las calles están llenísimas de gente a todas horas, y más de noche, cuando acaba el ayuno.

En fin, que volvería ahora mismo. Y estoy segura de que volveré, porque me queda mucho por ver. Pero por el momento dejo aquí mi recomendación: id a Estambul. No os la perdais...

lunes, 16 de julio de 2012

Sol, salitre y Estambul

Parecía que no iba a llegar nunca, pero hoy el verano ha hecho su aparición en este rincón del norte donde el sol siempre es un regalo.

Dia de playa, sol, salitre, familia, risas, espaldas doloridas, piraguas...


Y aunque mis mini vacaciones se terminan, vuelvo a la realidad laboral de este trabajo incierto y nómada con una sonrisa. Porque el mundo me espera, y sin pensarlo nos hemos embarcado en un viaje que soñábamos y que esperamos que no nos defraude...

"Y ve el capitán pirata
cantando alegre en la proa
a un lado Asia, al otro Europa
y allá en su frente...
ESTAMBUL"

En menos de dos semanas un avión (después de dos infernales escalas) nos llevará a una de las ciudades más hermosas y antiguas del planeta: la antigua Constantinopla, la capital del Imperio romano de oriente... ESTAMBUL!


Sueño con sus olores, sus colores, Santa Sofía, las llamadas a la oración... las infinitas fotos que se pondrán al alcance de nuestro objetivo...

Es verano, por fin, el sol me invade con su luz y su calor. Estoy dispuesta a relajarme y disfrutar de él, a vivir sin prisa estas horas de infancia recuperada (horas, porque aquí las nubes llegan si avisar...). En estas horas de verdadero verano no hay crisis, ni ivas, ni injusticias, ni pérdidas del estado de bienestar, ni decepciones...

Sólo verano...

miércoles, 25 de abril de 2012

A Revoluçao dos Cravos

Hubo un día en la Historia en que las flores silenciaron las armas.

Ese día fue el 25 de abril de 1974, y sucedió en Portugal. El levantamiento "pacífico"del ejército y la respuesta del pueblo hicieron caer la dictadura más longeva de la historia de Europa, la de Oliveira Salazar.  

Tantos años de cerramiento al mundo y de lucha por mantener su dominio en las colonias africanas habían hecho de Portugal el país más pobre de Europa Occidental, y esto estaba provocando una fuerte emigración. 
Miembros de las fuerzas armadas empezaron a cuestionar la dictadura, e intentaron un golpe de estado en marzo de 1974, que fracasó en un día. No pretendían una guerra civil, de manera que vieron la necesidad de ampliar su red de contactos para volver a intentar un golpe de estado y no fracasar. 

Hubo dos señales que marcaron el inicio de la ocupación de los puntos estratégicos del país, dos canciones que se emitieron por la radio y que estaban prohibidas por el Régimen; la definitiva, la que desencadenó la Revolución fue Grândola Vila morena, de José Afonso, emitida por Rádio Renaiscença a las 0:25 horas del 25 de abril. A las 17,45 de ese mismo 25 de abril, la cabeza del régimen, Caetano, se rindió.


La gente salió a las calles mezclándose con los militares, que colocaron claveles en sus fusiles para demostrar que no buscaban una guerra. Por eso a esta revolución se le ha llamado la Revolución de los Claveles (A Revoluçao dos Cravos).

Este pasado fin de semana, le pregunté a una mujer portuguesa que conocí en Viatodos, cerca de Barcelos, cómo recordaba la Revolución de los Claveles, y ella, con orgullo y una sonrisa dijo: "fermosa". 

No hay mucho más que añadir, no? 

domingo, 11 de marzo de 2012

London (part two). Más impresiones.

Lo que más me gusta de los viajes, pienso yo, es lo que aprendes por el mundo. Aunque mi inglés no sea perfecto ni de lejos, y al final del día me saliera humo por las orejas de traducir carteles explicativos, los museos de Londres fueron casi casi lo mejor de todo, igual que el Louvre fue casi lo mejor de Paris.

El British Museum me dejó sin palabras. Cierto que no le dedicamos el tiempo que teníamos planeado, pero las tres horas que estuvimos allí dentro nos bastaron para entender muchas cosas, y preguntarnos muchas otras. Y salimos de allí absolutamente asombrados del expolio-salvación que los británicos llevaron a cabo en aquellos años del colonialismo. Porque los mármoles del Partenón son tremendos, pero este es un templo completo...

Monumento de las Nereidas. 410-400 a.C.

Esculturas del tímpano del Partenón. 447-432 a.C.

Las salas donde se encuentran los mármoles del Partenón fueron expresamente creadas para albergarlos. Y llegas a preguntarte: Pero queda algo en su sitio en Grecia?


¿Realmente están mejor en Gran Bretaña que en Grecia todos estos tesoros? El sentido común te puede hacer pensar que aquí hay más dinero para su conservación, que Grecia está muy mal... pero en España se ha peleado, y recientemente, por las siete toneladas de monedas del Odissey, hasta que volvieron... porque eran españolas...

Egipto también nos encantó, pero la aglomeración de gente era excesiva aquel día, y me acordé mucho del Louvre, donde las salas de Egipto y Asiria estaban prácticamente vacías. Aquí nos fue imposible acercarnos a la Piedra Rosetta, ya no para hacerle una foto, simplemente para verla... tuvimos que conformarnos con la réplica de la Sala de la Ilustración, que nadie quería ver, y que lucía un cartel que rezaba: Please, touch me! Y, por supuesto, la tocamos...

En esta misma sala había miles de objetos desperdigados por las estanterías, y me gustó especialmente este:


Una representación del Sistema Solar del siglo XVIII, con los planetas alrededor del sol... y una Tierra gigantesca, más grande que Júpiter y casi del mismo tamaño que el Sol... cuánto hemos aprendido!

Y para lección, y de las buenas, el Imperial War Museum. 


Como reza la inscripción de la puerta, donde te animan a que dejes tu donación económica, este museo no sólo muestra los principales "artefactos" de las Guerras mundiales, sino los efectos que las guerras han tenido y siguen teniendo en la vida de las personas. Las salas de la 1ª y 2ª Guerra Mundial son una acumulación interminable de objetos auténticos que probablemente sólo había visto en las películas. Atravesamos una trinchera de la Gran Guerra, ambientada con sonidos, olores y luces; vimos las mascarillas de gas tan rudimentarias que se usaron en aquella época de sinsentidos, los carteles publicitarios animando a alistarse a los jóvenes, los carteles que daban nombre a cada trinchera, emulando los de las calles de Londres...


Quizá porque España se mantuvo neutral en ambas guerras, este museo me enseñó mucho. Guarda un montón de testimonios que nunca había visto más que en el cine, incluyendo una magnífica exposición sobre el Holocausto judío. Y dejándome guiar por él de la mano de mi profesor particular de Historia, fue una visita de lujo que recomiendo a todo aquel que vaya a London.

Finalmente, nuestros cuerpos se adentraron en el Natural History Museum. Y nuestras mentes! Lo primero que nos sorprendió fue el impresionante edificio que lo alberga, que perfectamente podría haber servido de escenario para Howards (Harry Potter).




Y una vez dentro, te recibe un esqueleto de Diplodocus gigantesco que ya te enamora. Y el edificio no deja de sorprenderte, también por dentro.






Entramos por la tarde, con lo que no vimos ni la décima parte de los que contiene, pero nos dejó un excelente sabor de boca, sobre todo la sección de los dinosaurios, y la del ser humano, que nos llevó una hora, con un montón de explicaciones interactivas... Y en la que confirmamos definitivamente que mi compi de piso-profe de Historia no tiene "full color vision" ni de lejos... que es daltónico de libro, vaya.

Y finalmente nos dejamos tentar por los héroes del frío, y pagamos religiosamente las 9 pounds per cápita para ver la exposición sobre Scott y la conquista del Polo Sur. Otra maravilla que nos dejó, sin duda, ganas de saber más, mucho más.

¿A lo mejor quisimos abarcar demasiado para cuatro días? Puede ser.
¿Quizá viendo menos museos ves más ciudad? Puede ser, aunque mis pies dicen que vimos muuuucha ciudad.
Y vimos mucho museo. Y me quedé con ganas de ver muuucho más. Quizá en la siguiente ocasión!


domingo, 26 de febrero de 2012

London (part one). Primeras impresiones

Ya llegó el carnaval y ya pasó, ¡y ya hemos ido a Londres!

Después de tres días he vuelto a ver las fotos y vuelvo a flotar.

Londres es una ciudad increíble. No para un segundo, llena de tópicos y de rincones de foto.

Me quedo con todo, pero sobre todo con la mañana en Notting Hill y el mercado de Portobello, que sin duda nos encantó. Cada puesto es una sorpresa...


...una estampa...


 ...y cada rincón una oferta culinaria irresistible...


Casas de colores, gente y más gente abarrotando una calle interminable donde puedes encontrar de todo y más. 


Hasta la casa de George Orwell...


y todos los objetos que se te ocurran... 


El gran símbolo de la ciudad sigue siendo sin duda el Parlamento y su Big Ben, que parece variar de color y textura según cómo le de el sol...  aquí hermosísimo con la luz de la mañana...


Me quedo con las half pint de media tarde, cuando museos y tiendas cierran y sólo te queda descansar el cuerpo en una cervecería típica rodeada de típicos ingleses: tan educados, tan sorry todo el rato, tan vivos. Y sin una tele encendida, salvo si hay futbol... qué gloria! 

Me quedo con los buses rojos, la City atestada de gente y de tráfico...


...las luces de Picadilly...


Con el meridiano cero y las vistas desde Greenwich...


...con el fish and chips, ¡que resulta que está bueno! Sin dejar de ser pescado rebozado y frito con patatas fritas (con piel y todo), pero está bueno...


Con los museos, tan llenos de tesoros, y tan free! El espíritu inglés de la cultura gratuita es algo que me tiene enamorada, sobre todo cuando lo comparo con lo que tenemos por aqui. Allá no pagas en ninguna taquilla, te dejan hacer fotos en cada rincón con un of course encantador y encima encuentras cosas como el Natural History Museum, que sólo por su arquitectura ya impresiona...




O el Museo de la Guerra (Imperial War Museum), donde vives la experiencia de una trinchera de la 1ª Guerra Mundial, y observas objetos reales de aquel tiempo, ropas, máscaras de gas, carteles... con este me quedé:


...no sólo por su fuerza, sino ¡porque ese escorzo es increíble!

Y mucho más, pero sobre todo me quedo con el desconecte mental absoluto, con mi inglés más que pasable, con la gente que te encuentras por el mundo, con Hyde Park y Peter Pan...


Me quedo, en definitiva, con el verbo viajar... de la manera que sea. Porque como ya dije aquí, cuando regresas de un viaje, el mundo te parece un lugar mejor!

Feliz semana!